Querido amor, hoy mis recuerdos viajaron hasta el 26 de noviembre de 2017. Era tu cumpleaños numero 61 y estabas muy emocionado pues la maratón en la que solías participar coincidía ese año con tu fecha. Nos levantamos muy temprano por la mañana y fuimos a la carrera. Te venías preparando ya hacía algunos meses y estabas confiado y eufórico. Era una actividad que te llenaba de entusiasmo y alegría. Siempre me resultaba emocionante esperarte en la línea de meta y verte llegar feliz. Luego fuimos a celebrar a casa con los chicos, te había preparado tu comida favorita. Esa fue la última maratón en la que participaste y siento que cerraste con broche de oro. Doble celebración.
Ese año nos habíamos mudado al departamento en el que transcurrieron nuestros últimos años juntos. Fue para ti una decisión difícil vender la casa que con tanto cariño y dedicación habíamos construido, pero las circunstancias nos indicaban que era lo que debíamos hacer. Pese a tu reticencia inicial, una vez instalados disfrutaste mucho el arreglar juntos cada rincón y convertirlo en nuestro hogar. Te recuerdo con todos tus adminículos, midiendo al milímetro las paredes para colgar los cuadros y espejos. Comprobamos una vez mas que el hogar lo construimos con nuestra presencia, con el cariño del día a día.
En este departamento tu presencia habita cada rincón, tu taller, lleno de proyectos, la silla en la que te gustaba sentarte a estudiar. Tu sillón favorito, donde cabeceabas a gusto. La cocina donde compartíamos esos cafecitos especiales que con tanto esmero pasabas. Nuestras noches interminables de series y piqueos. Tu rincón de oración.
Se acerca tu cumpleaños, este año serían ya 69. La vida te llevó temprano, pero que bueno que la disfrutaste. Te recuerdo siempre, y te amo igual. Besos de mi para ti.

Qué hermoso viaje de recuerdos, Cecilia. La manera en que enlazas la nostalgia con la ternura convierte cada palabra en un abrazo. Tu relato transmite la fuerza del amor que permanece más allá del tiempo, y nos recuerda que los pequeños gestos cotidianos son los que construyen un verdadero hogar. Admirable tu sensibilidad y la forma en que compartes con nosotros esa lluvia de memorias que acarician el alma.
ResponderEliminarUn abrazo admirado.
Querido Enrique, gracias por tus palabras que siempre acompañan, consuelan y conmueven. Aprecio mucho tu compañía a mis recuerdos.
EliminarUn fuerte abrazo
Las mejores personas del mundo da la impresion que se van antes ;, (
ResponderEliminarGracias Hada de las Rosas, te mando un gran abrazo!
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