Querido amor, pasan los días, pasan los años, transcurre el tiempo. Momento tras momento discurre la vida. Miro hacia atras, estos tres años y medio de tu ausencia, y veo un camino, un recorrido, que ha tenido de todo. Dias duros, difíciles, días de aceptación. Lágrimas derramadas en abundancia, lágrimas también contenidas por igual. Sonrisas que escasearon un buen tiempo y que están empezando a volver.
Recuerdo mucho que tras tu partida, muchos me decían que lo mas difícil es el primer año. La tanatóloga que me ayudó, dijo que no habia tiempo para el duelo, que cada duelo es único y hay que vivirlo y sentirlo al ritmo de cada quien. Y así lo he hecho, y no cabe duda que he aprendido a seguir recorriendo el camino llamada Vida sin tu mano que me acompañe. Pero también es cierto que hay momentos de añoranza que simplemente vienen y se van.
Hay días en que añoro ser cobijada en tu abrazo, sentirme contenida y no solo ser la que contiene. Saber que aún sin que medien palabras, siempre sabrías que algo me ocurria, siempre sabrías que requería un abrazo, siempre sabrías sacarme una sonrisa.
Extraño llegar a casa y verte sentado en mi sillón, buscando mi compañía, mi huella, mi olor. Extraño la casa inundada de olor a cafe recien pasado, especialmente para mi, para luego servirme una tacita y contemplar mi expresión de gusto al beberla.
Debo confesarte que tras tu partida abandoné las series, las películas, en general la televisión. No es lo mismo verlas sin comentarlas contigo, o tratar juntos de adivinar que pasaría después. Así ya no me apetece.
Todo esto no significa que me sienta mal, me siento bien, hago mis actividades, me siento contenta, disfruto la vida, pero esas pequeñas añoranzas aparecen a veces y como vienen se van. Te amo y te llevo siempre en mi corazón.
.jpg)




