10 enero 2026

Sentimientos a flor de piel...


 Querido amor, esta semana se cumplen tres años de tu partida.  Recorro el día a día de aquel enero de 2023 en que la vida te llevó por otros caminos, con una mezcla de sentimientos y emociones.  

Empezó el miércoles 4 por la noche en que sufriste el infarto. Descubro este año que esa es la fecha mas dolorosa para mi. Pasé la noche en vela en la puerta de la sala de cuidados intensivos atisbando tus pies cada vez que la puerta se abría, tratando de percibirte con vida.   Ahí estuvo aquel ángel vestido de enfermera, que pese a estar prohibido, me permitió entrar a verte, hablarte, besarte, acariciarte y despedirme de ti por si decidías marcharte. Nunca olvidaré tu lágrima posada en tu párpado y el pestañeo imperceptible de tus ojos que me dijo que me habías escuchado. 

 Fue en esa sala de emergencias donde enfrenté la posibilidad de perderte. Me parece surreal ahora verme ahí , sola,  avisando a todos lo que te había ocurrido, sentada frente a la puerta y esperanzada a que lograrán trasladarte y ayudarte. Al amanecer del 5 te trasladaron al instituto del corazón. Podía tener esperanza, decían todos, está en las mejores manos, me animaban, seguro se recuperará, opinaban. 

Los médicos eran más cautos. Está muy delicado, me decían, no está fuera de peligro, me advertían, puede quedar con daño grave, auguraban.  Los siguientes días me llevaron en zozobra por un camino de incertidumbre en que no sabía que pedirle al buen Dios. (Cómo si de mi dependiera lo que te tenía deparada la vida). Una parte de mi se aferraba a pedir que te quedes, otra, mas serena, rogaba por lo que fuera mejor para ti.  Y así transcurrió toda la semana, contigo internado, inconsciente, sin poder verte, lamentando sobre todo no poder acompañarte, que te fueras a sentir solo ahí.  No se permitían visitas, solo podía recibir noticias por vía telefónica lo cual hacía mas dolorosa la espera. Hasta que el miércoles 11 trajo la temida noticia, su esposo ha fallecido. 

Algo en mi interior me dice que en realidad te fuiste el 4. Ahí te vi, te sentí, me despedí. Nuestras almas se encontraron, se comunicaron y ahí mismo marchaste.  Mantuvieron tus signos vitales, mas tu alma ya había volado.  Esa semana me preparó para aceptar tu partida y agradezco por ello. Agradezco haberme despedido de ti, agradezco haber compartido mi vida contigo.  Tu mirada me acompaña siempre, tu mirada y tu voz. Tu voz bromeando, tu voz cantando, tu voz celebrando, tu voz amando. 


31 diciembre 2025

Navidad sin ti...

 



Querido amor, este es ya el tercer año que me toca celebrar la navidad sin ti.  Recuerdo cuando recién te fuiste, muchas personas me decían que lo mas duro era el primer año. Que era necesario transitar todas las fechas importantes del año sola, para poder procesar y que luego sería mas sencillo.  No siempre es así. Aún hay momentos de añoranza y sobre todo de recuerdos.  

En Navidad, al dar las 12 solíamos darnos un gran abrazo, apretado, amoroso, expresivo, que decía sin palabras "estamos juntos".  Y esto es lo que mas extraño, ese abrazo grande que cobijaba y brindaba certezas. Tu mirada que a través de la sala me miraba alegre y me hablaba de amor.  Ahora es un abrazo invisible el que te doy, un abrazo silencioso y agradecido. En medio de la algarabía de la reunión familiar, aparece por momentos tu  mirada, tu cariño, tu presencia.

Compartimos juntos tantas navidades, y de tantas maneras que los recuerdos abundan. Tuvimos épocas de carencias y épocas de bonanza. Muchas navidades felices, tratando de que los niños lo pasaran ilusionados.  Otras, cuando los chicos tocaban en la parroquia,  íbamos  a la misa de gallo y volvíamos con las justas a casa para celebrar.  También algunas navidades fueron tristes por ausencia de personas queridas. Nuestra última navidad juntos fue feliz, Ramiro tenía 2 años y todo giraba en torno a él y tú lo amabas mucho.  Recuerdo cuando estuvimos ya solos en el cuarto que me dijiste "es un amor nuestro cuchi, tenemos que cuidarlo siempre". Quien podía imaginar que dos semanas después ya no estarías para hacerlo. 

 Ahora el ausente eres tú y poco a poco me voy adaptando. Voy aprendiendo a recordarte sin tristeza, a aceptar tu partida con gratitud, y me alegra escribirte.  A veces me pregunto donde estarás, cómo será después de morir. Pero una parte de ti se alberga en mi corazón. Te amo mucho mi Roskolgo.


16 diciembre 2025

En busca de Dios...


 Querido amor, veo tu rincón de oración, tu biblia llena de marcadores, y frases resaltadas y te acompaño mentalmente en tu continua búsqueda de Dios.  Es curioso como tu camino iba tomando diversos rumbos. Me contabas siempre de como tu mamá era de ir a procesiones, rezar novenas y rosarios, y tú, como hijo mayor, eras su fiel acompañante. Imagino que todo esto dejó huella en ti. Eras un buscador incansable de cuanto te propusieras, y en esta, tu búsqueda de Dios, no fuiste menos perseverante.  

Solíamos ir a misa dominical en familia. Cuando los niños eran pequeños, íbamos a la misa de niños para que ellos no se aburrieran. Luego ello formarían parte de un grupo musical de niños en la parroquia alemana y ahí les acompañábamos cada domingo. Yo me fui acoplando y hasta la fecha, sigo asistiendo a esa parroquia.  En esa época empezaste a hacer visitas al Santísimo, y te volviste devoto.  Tenías turno para acompañarlo, y eras muy ferviente. Tu fe era admirable.

Luego de algunos años, te fuiste alejando de tus visitas, y empezaste a orarle a Dios desde casa.  De pronto empezaste a leer acerca del judaísmo y adoptaste muchas de sus celebraciones y ritos. Leías con ahínco la biblia, la misma biblia que fue de tu mamá y que aún hoy tiene un sitio especial en casa.  Ya no disfrutabas de salir a la calle, te fuiste aislando, y encontraste así tu manera de alabar a Dios y cultivar tu fe desde casa.  Habías empezado a tener episodios de olvidos y esto te asustaba.  En ciertos aspectos eras a veces como un jovencito. 

 Yo solía bromearte y decirte que eras mas papista que el papa. Eras muy estricto siguiendo costumbres antiguas al pie de la letra, y eso te hacia feliz. Ahora creo que te daban seguridad y certezas. Y yo, aunque a veces te cuestionaba o no lograba entender tus cambios, respetaba tu camino y te acompañaba en tus alabanzas. 

Alguna vez te dije que en realidad todo esto era externo y que Dios, tu verdadero Dios, habitaba ya en tu corazón. Me mirabas con ternura y sonreías, y seguías con tus ritos.  Me contabas siempre del gran banquete al que asistirías al irte de este mundo terrenal, y me consuela saber que ahí mismo llegaste a celebrar con tu buen Dios. Te extraño, te abrazo, y te amo siempre mi buscador incansable.

29 noviembre 2025

Un amigo va a tu encuentro...


 Querido amor, esta semana recibí una triste noticia. Murió tu amigo Carlos. Ha pasado justo un año desde aquel encuentro que tuve con él y le conté de tu partida. En aquella oportunidad vinieron él y Dora a visitarme, me trajeron una orquídea en honor a ti, y pasamos una velada recordándote mucho.  Carlos no paraba de llorar, cada anécdota le conmovía.  Me repitió muchas veces que era difícil encontrar amigos como tú, que disfrutaba mucho de las largas noches compartidas, entre largas conversaciones, juegos, y música.

Luego nos escribimos varias veces, y siempre mencionaba lo mismo, que seguía llorando tu ausencia, que fuiste un gran amigo, que contigo se podía conversar de todo. El día de su cumpleaños le escribí para saludarle y darle la noticia que justo ese día había nacido nuestro nieto.  Fue la última comunicación que tuvimos.  

La orquídea que me trajeron dio flor hace un par de semanas, la vi y pensé "debería tomarle una foto y mandársela a Carlos para que vea que linda está", no lo hice, solo lo pensé. Y lo siguiente fue la llamada de Dora avisándome de su partida. Te sonará increíble que murió de la misma manera que tú, con un proceso tan similar que cuesta creerlo. Malestar al estómago, un infarto camuflado y fulminante, un cateterismo que no resistió, muchos coágulos en las arterias.  

Me consuela pensar que ya están juntos, seguirán las conversaciones que quedaron pendientes? Recordarán el brindis que improvisaste cuando su hija cumplió 15 años? Hablarán de filosofía? De arte? de música? de ciencias? de proyectos? 

Nosotras seguimos acá, seguro nos reuniremos pronto a tomar unos cafecitos y compartir recuerdos y anécdotas. Te amo mucho amor, y te recuerdo siempre. Ahora tendré algo mas que recordar en noviembre.

17 noviembre 2025

Lluvia de recuerdos...


 

Querido amor, hoy mis recuerdos viajaron hasta el 26 de noviembre de 2017.  Era tu cumpleaños numero 61 y estabas muy emocionado pues la maratón en la que solías participar coincidía ese año con tu fecha.  Nos levantamos muy temprano por la mañana y fuimos a la carrera.  Te venías preparando ya hacía algunos meses y estabas confiado y eufórico. Era una actividad que te llenaba de entusiasmo y alegría. Siempre me resultaba emocionante esperarte en la línea de meta y verte llegar feliz.  Luego fuimos a celebrar a casa con los chicos, te había preparado tu comida favorita. Esa fue la última maratón en la que participaste y siento que cerraste con broche de oro. Doble celebración.

Ese año nos habíamos mudado al departamento en el que transcurrieron nuestros últimos años juntos.  Fue para ti una decisión difícil vender la casa que con tanto cariño y dedicación habíamos construido, pero las circunstancias nos indicaban que era lo que debíamos hacer. Pese a tu reticencia inicial, una vez instalados disfrutaste mucho el arreglar juntos cada rincón y convertirlo en nuestro hogar. Te recuerdo con todos tus adminículos, midiendo al milímetro las paredes para colgar los cuadros y espejos. Comprobamos una vez mas que el hogar lo construimos con nuestra presencia, con el cariño del día a día.

En este departamento tu presencia habita cada rincón, tu taller, lleno de proyectos, la silla en la que te gustaba sentarte a estudiar. Tu sillón favorito, donde cabeceabas a gusto.  La cocina donde compartíamos esos cafecitos especiales que con tanto esmero pasabas.  Nuestras noches interminables de series y piqueos. Tu rincón de oración. 

Se acerca tu cumpleaños, este año serían ya 69.  La vida te llevó temprano, pero que bueno que la disfrutaste.  Te recuerdo siempre, y te amo igual. Besos de mi para ti.


06 noviembre 2025

Noviembre...


 Querido amor, el tiempo sigue su recorrido y llegamos a noviembre. Un mes más que importante para nosotros. En él celebramos nuestro matrimonio y también era el mes de tu cumpleaños.

Mis recuerdos me llevan hasta aquel 11.11.83 en que nos dimos el si. Era un viernes al mediodía, yo tenía 21 años y tú a puertas de cumplir 27, jóvenes, ilusionados, enamorados, convencidos del paso que dábamos, elegimos una boda sencilla. Yo de vestido corto, tú de terno y corbata. Recuerdo aún el temblor de mi voz al leer la lectura acerca del Amor: "si yo hablase lenguas humanas y no tengo amor, soy como metal que resuena o címbalo que retiñe.....". Estábamos emocionados y también nerviosos. Tú también al ponerme el anillo temblabas un poquito. Fue una linda celebración y así empezamos nuestra nueva vida.  

Celebramos casi 40 años de matrimonio juntos y aunque no todo fue color de rosa, supimos sortear las tempestades y avanzar juntos. A lo largo de nuestra vida compartida aprendimos mucho uno del otro, crecimos juntos y nos dimos apoyo mutuo .  Hubieron alegrías, y tristezas. Peleas y reconciliaciones. Resentimientos y perdón. Escasez y abundancia. Cambios y adaptaciones. Muchas cosas hubieron, pero siempre la certeza de seguir juntos por donde nuestros pasos nos guiasen y así lo hicimos.

Ahora me invaden muchos sentimientos, por un lado, recuerdo con alegría y emoción todo lo vivido, por otro, viene la nostalgia a recordarme que ya no estás más acá. Hay días fáciles y otros complicados. Unos te extraño con tranquilidad, otros viene la añoranza y me haces falta. Te amo y recuerdo mucho, un beso grande hasta donde estés.

29 octubre 2025

No te des por vencido, ni aún vencido...


 Querido amor, hoy vinieron a mi recuerdo aquellos versos que con tanta vehemencia recitabas en la época en que te conocí. Eran del poema Pio Avanti del escritor argentino Almafuerte y empezaban con:
"No te des por vencido ni aún vencido, no te sientas esclavo ni aún esclavo, trémulo de pavor piénsate bravo y arremete feroz ya malherido...". 
La primera vez que me lo recitaste quedé impactada por lo fuerte de sus versos.  Sentía que hacías tuyas esas palabras, eran como un mantra que recitabas para sentirte así de fuerte y de invencible. 
 "...ten el tesón del clavo enmohecido, que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo, no la cobarde intrepidez del pavo, que amaina su plumaje al primer ruido...". 
Recuerdo que atravesabas días duros, de mucho pesar y responsabilidad.  Hacía un año había fallecido tu mamá , se fue de un momento a otro y tú habías quedado desolado. Soñabas con frecuencia con ella y sentías mucha rabia por su partida. Pensabas que había habido negligencia médica. Eras el mayor de cinco hermanos y habías ofrecido a tu mamá hacerte cargo de ellos, tenías 23 años cuando te conocí y tu papá acababa de casarse nuevamente.  Volcaste tu enojo en las artes marciales, practicabas kung fu en un templo y ahí, mientras entrenaban con rudeza recitaban:
"...procede como Dios que nunca llora,  o como Lucifer que nunca reza, o como el robledal cuya grandeza,  necesita del agua mas no la implora..."
No te permitías llorar, no te permitías sentirte débil, vulnerable, querías ser siempre el fuerte, el valeroso, el que vencía. 
"...que muerda y vocifere vengadora, ya rodando sobre el polvo tu cabeza".
Te la escuché recitar tantas veces a través de los años que también la sentí mía. El paso de los años te ayudó a aceptar que también podías ser débil alguna vez, que tenías derecho a no ser siempre el vencedor, y que incluso era posible y consolador llorar. Aprendiste a mostrarte vulnerable y a confiarme tus temores.
Ahora que escribo esto me percato que tú, al igual que tu mamá, te fuiste sin previo aviso, y qué coincidencia, ella se fue un 9 de enero y tú fuiste a su encuentro un 11 de enero. Me dejas de recuerdo toda una vida compartida llena de aprendizajes y recuerdos. Gracias por haber querido ser siempre el fuerte, y gracias también por haber aprendido que a veces se puede ser débil. Dejaste profunda huella en mi corazón y te amo hasta ahí donde ahora te encuentres. Un beso y una sonrisa para ti.