08 febrero 2026

Tus proyectos...


 Querido amor, un post de un amigo me hizo pensar en ti. Hablaba él de como a partir de cierta edad hay preocupaciones que nos rondan, y pueden hasta frenarnos o bloquearnos en nuestro diario vivir. Y pensé en ti, y el entusiasmo con que viviste los últimos años.  Estudiando, aprendiendo cosas nuevas, creando, planeando lo que harías con tus nuevos conocimientos. Mecatrónica, redes, inteligencia artificial, vivienda inteligente, todos conceptos nuevos que ibas interiorizando e imaginando cuanto harías. 

Todo querías saber, todo querías aprender, siempre tenías cosas nuevas que contarme de cuanto leías, escuchabas, veías.  Todo desde tu guarida, pues ya no te apetecía salir ni socializar. Pero ahí en casa, que bien que te habías creado un mundo a tu medida. 

Conseguías virtualmente becas y estudiabas con gran ahínco. Eras el mayor siempre, pero no te amilanabas, te sentías contento de aprender.

Tu partida sorpresiva dejó tus planes truncos, pero ahora mirando en retrospectiva, me alegra que tuvieras planes hasta el final.  Ahí quedaron en casa, en posición listas, las herramientas que usarías al día siguiente para un cableado que estabas planeando hacer.  Quedó tu PC sellada que estrenarías en este proyecto y que a mi me tomó dos años de lucha interna animarme a abrir y utilizar, me apenaba que no la hubieras estrenado tú. Cables, dispositivos, herramientas, cada detalle planeado. Ahí están. Los veo y me recuerdan tu entusiasmo, tu certeza de cuanto lograrías hacer.  

Los primeros tiempos me apenaba ver tus proyectos truncos, ahora los recuerdo con alegría porque significa que hasta el final viviste contento, con proyectos y planes.  Los médicos me advirtieron tanto de un posible deterioro si sobrevivías que me hubiera apenado mucho que te sintieras ajeno a tus planes. Te amo mucho, y te recuerdo más. Un besito como los que solías darme antes de dormir.

24 enero 2026

Siempre presente...

 


Querido amor, después de tu partida, nuestro pequeño Ram que tenía 2 años y medio, quedó con mucha tristeza y muchos recuerdos tuyos.  No entendía el no poder verte de nuevo y tuvo que aprender a su corta edad lo que significa la muerte.  Para preservar sus recuerdos, le hicimos un álbum de fotos de momentos lindos compartidos contigo y el primer año lo miraba con frecuencia.  Luego lo fue dejando a un lado.  Este mes, en que recordamos tu partida, quiso ver de nuevo las fotos y miraba cada detalle con curiosidad, ya no con la tristeza de antes,  sino queriendo recordar, y quería que le contemos como era cuando tú vivías. 

Es curioso como perciben los niños las situaciones difíciles de comprender.  Por ejemplo, cuando nació Leandro, estábamos un día en la sala con Vane y los dos, y viene Ram donde Leandro y le dice señalándome a mi "mira Leandro, ella es tu abuela, nuestra abuela. Ella todavía existe, había otro, pero él ya no existe". Y siguió tranquilo jugando. Es su realidad y ya aceptó esa realidad. 

Le encanta que le cuente anécdotas de nuestra vida en común, y siempre quiere saber como reaccionabas tú ante distintas situaciones.  También se sorprende cuando entra a tu taller y ve la cantidad de libros y herramientas y me pregunta "Todo eso lo usaba Opa?" Le cuento que eras un eterno estudiante y querías aprender todo cuanto pudieras y le gusta. 

Aquí entre nos te diré que él ha sido mi mayor motor para sobreponerme a tu ausencia y seguir adelante, gracias a él pude volver a sonreír y disfrutar de la vida. Te amo mucho amor, y siempre te tengo presente.  Muchos besitos hasta el cielo.



10 enero 2026

Sentimientos a flor de piel...


 Querido amor, esta semana se cumplen tres años de tu partida.  Recorro el día a día de aquel enero de 2023 en que la vida te llevó por otros caminos, con una mezcla de sentimientos y emociones.  

Empezó el miércoles 4 por la noche en que sufriste el infarto. Descubro este año que esa es la fecha mas dolorosa para mi. Pasé la noche en vela en la puerta de la sala de cuidados intensivos atisbando tus pies cada vez que la puerta se abría, tratando de percibirte con vida.   Ahí estuvo aquel ángel vestido de enfermera, que pese a estar prohibido, me permitió entrar a verte, hablarte, besarte, acariciarte y despedirme de ti por si decidías marcharte. Nunca olvidaré tu lágrima posada en tu párpado y el pestañeo imperceptible de tus ojos que me dijo que me habías escuchado. 

 Fue en esa sala de emergencias donde enfrenté la posibilidad de perderte. Me parece surreal ahora verme ahí , sola,  avisando a todos lo que te había ocurrido, sentada frente a la puerta y esperanzada a que lograrán trasladarte y ayudarte. Al amanecer del 5 te trasladaron al instituto del corazón. Podía tener esperanza, decían todos, está en las mejores manos, me animaban, seguro se recuperará, opinaban. 

Los médicos eran más cautos. Está muy delicado, me decían, no está fuera de peligro, me advertían, puede quedar con daño grave, auguraban.  Los siguientes días me llevaron en zozobra por un camino de incertidumbre en que no sabía que pedirle al buen Dios. (Cómo si de mi dependiera lo que te tenía deparada la vida). Una parte de mi se aferraba a pedir que te quedes, otra, mas serena, rogaba por lo que fuera mejor para ti.  Y así transcurrió toda la semana, contigo internado, inconsciente, sin poder verte, lamentando sobre todo no poder acompañarte, que te fueras a sentir solo ahí.  No se permitían visitas, solo podía recibir noticias por vía telefónica lo cual hacía mas dolorosa la espera. Hasta que el miércoles 11 trajo la temida noticia, su esposo ha fallecido. 

Algo en mi interior me dice que en realidad te fuiste el 4. Ahí te vi, te sentí, me despedí. Nuestras almas se encontraron, se comunicaron y ahí mismo marchaste.  Mantuvieron tus signos vitales, mas tu alma ya había volado.  Esa semana me preparó para aceptar tu partida y agradezco por ello. Agradezco haberme despedido de ti, agradezco haber compartido mi vida contigo.  Tu mirada me acompaña siempre, tu mirada y tu voz. Tu voz bromeando, tu voz cantando, tu voz celebrando, tu voz amando.