Querido amor, después de tu partida, nuestro pequeño Ram que tenía 2 años y medio, quedó con mucha tristeza y muchos recuerdos tuyos. No entendía el no poder verte de nuevo y tuvo que aprender a su corta edad lo que significa la muerte. Para preservar sus recuerdos, le hicimos un álbum de fotos de momentos lindos compartidos contigo y el primer año lo miraba con frecuencia. Luego lo fue dejando a un lado. Este mes, en que recordamos tu partida, quiso ver de nuevo las fotos y miraba cada detalle con curiosidad, ya no con la tristeza de antes, sino queriendo recordar, y quería que le contemos como era cuando tú vivías.
Es curioso como perciben los niños las situaciones difíciles de comprender. Por ejemplo, cuando nació Leandro, estábamos un día en la sala con Vane y los dos, y viene Ram donde Leandro y le dice señalándome a mi "mira Leandro, ella es tu abuela, nuestra abuela. Ella todavía existe, había otro, pero él ya no existe". Y siguió tranquilo jugando. Es su realidad y ya aceptó esa realidad.
Le encanta que le cuente anécdotas de nuestra vida en común, y siempre quiere saber como reaccionabas tú ante distintas situaciones. También se sorprende cuando entra a tu taller y ve la cantidad de libros y herramientas y me pregunta "Todo eso lo usaba Opa?" Le cuento que eras un eterno estudiante y querías aprender todo cuanto pudieras y le gusta.
Aquí entre nos te diré que él ha sido mi mayor motor para sobreponerme a tu ausencia y seguir adelante, gracias a él pude volver a sonreír y disfrutar de la vida. Te amo mucho amor, y siempre te tengo presente. Muchos besitos hasta el cielo.

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