Querido amor, en días pasados le llegó el turno de partir a un compañero del coro, un amigo muy alegre, muy vital, con mucha chispa, y una potente voz que siempre resaltaba en nuestros ensayos. Le honramos y acompañamos cantando en su misa de despedida que fue muy emotiva. El y su esposa fueron miembros fundadores del coro, y siempre los sentí cercanos.
Cantamos con el sentimiento a flor de piel, y haciendo un gran esfuerzo por evitar que la emoción nos gane y poder seguir. Como última canción entonamos Amazing Grace, y su voz resonaba en mi mente junto con la nuestra, ahí las lágrimas de emoción fueron inevitables, como inevitable fue recordar cuando te despedimos y ellos nos acompañaron con su canto y su cariño.
Algo que me tocó muy de cerca fue una frase del predicador . Dijo que cuando uno muere, no deja de existir, pasa a otro plano, y su alma esta al otro lado de la puerta. Esa frase me quedó dando vueltas. Nunca lo había visto así, pero efectivamente, así lo siento. Por eso no me siento sola, y me provoca escribirte y contarte cosas, y cuando algo me sucede siento tu cercanía.
Te mando un abrazo enorme y muchos besos con amor.
