25 abril 2026

Reconciliados...


 

Querido amor, la semana pasada me reuní con una amiga que no veía hace muchos años. Hubo un tiempo en que tuvimos mucha cercanía con ella y su esposo, fuimos parejas amigas y nos reuníamos con frecuencia con ellos hasta que se mudaron y nos fuimos distanciando. Me encontré con ella de casualidad y quedamos de vernos para tomar un cafecito y ponernos al día de todo lo ocurrido en casi 30 años. 

Ella, al igual que yo, enviudó hace pocos años. Me contó que ellos tuvieron muchos problemas de pareja a lo largo de los años y que se habían distanciado mucho con muchos sentimientos fuertes de por medio. Y ella ha quedado con bastantes recuerdos dolorosos del tiempo compartido, resentimientos, reproches, culpa, odio, etc.  Y una brecha se instauró entre ellos y así continuó hasta el fin.

Al escucharla recordé que hubo un tiempo en que nosotros estuvimos así, tuvimos desacuerdos, resentimientos, dolor, reproches, decepción. En mi interior me dolían tus cambios de carácter, tu violencia verbal, tu posición machista y autoritaria.  Y tuvimos tiempos de distanciamiento emocional, tiempos de convivencia tensa, en que el ambiente se sentía turbio. Pero aprendimos a ceder, a conciliar, a conversar, a perdonar, a cambiar, a valorar cada intento. Te esforzaste tanto en cambiar, en corregir, en mejorar a lo largo del tiempo que logramos recuperar la armonía, la cordialidad, el respeto, el amor prevaleció. 

Y los últimos años compartidos borraron todo aquello que alguna vez nos distanció, acortó distancias, limó asperezas, y nos reconcilió.  Agradezco mucho esos años de paz, de unión, que permitieron que al llegar tu momento de partir, pudieras hacerlo en paz, y que a mi vez, yo pudiera despedirte en paz, sin culpas, sin asuntos pendientes, y pueda ahora recordar lo bueno, lo mejor. Te amo mucho y te mando un beso grande.

04 abril 2026

Al otro lado de la puerta....


 

Querido amor, en días pasados le llegó el turno de partir a un compañero del coro, un amigo muy alegre, muy vital, con mucha chispa, y una potente voz que siempre resaltaba en nuestros ensayos.  Le honramos y acompañamos cantando en su misa de despedida que fue muy emotiva. El y su esposa fueron miembros fundadores del coro, y siempre los sentí cercanos.  

Cantamos con el sentimiento a flor de piel, y haciendo un gran esfuerzo por evitar que la emoción nos gane y poder seguir.  Como última canción entonamos Amazing Grace, y su voz resonaba en mi mente junto con la nuestra, ahí las lágrimas de emoción fueron inevitables, como inevitable fue recordar cuando te despedimos y ellos nos acompañaron con su canto y su cariño.

Algo que me tocó muy de cerca fue  una frase del predicador . Dijo que cuando uno muere, no deja de existir, pasa a otro plano, y su alma esta al otro lado de la puerta. Esa frase me quedó dando vueltas.  Nunca lo había visto así, pero efectivamente, así lo siento. Por eso no me siento sola, y me provoca escribirte y contarte cosas, y cuando algo me sucede siento tu cercanía. 

Te mando un abrazo enorme y muchos besos con amor.