Querido amor, después de tu partida, nuestro pequeño Ram que tenía 2 años y medio, quedó con mucha tristeza y muchos recuerdos tuyos. No entendía el no poder verte de nuevo y tuvo que aprender a su corta edad lo que significa la muerte. Para preservar sus recuerdos, le hicimos un álbum de fotos de momentos lindos compartidos contigo y el primer año lo miraba con frecuencia. Luego lo fue dejando a un lado. Este mes, en que recordamos tu partida, quiso ver de nuevo las fotos y miraba cada detalle con curiosidad, ya no con la tristeza de antes, sino queriendo recordar, y quería que le contemos como era cuando tú vivías.
Es curioso como perciben los niños las situaciones difíciles de comprender. Por ejemplo, cuando nació Leandro, estábamos un día en la sala con Vane y los dos, y viene Ram donde Leandro y le dice señalándome a mi "mira Leandro, ella es tu abuela, nuestra abuela. Ella todavía existe, había otro, pero él ya no existe". Y siguió tranquilo jugando. Es su realidad y ya aceptó esa realidad.
Le encanta que le cuente anécdotas de nuestra vida en común, y siempre quiere saber como reaccionabas tú ante distintas situaciones. También se sorprende cuando entra a tu taller y ve la cantidad de libros y herramientas y me pregunta "Todo eso lo usaba Opa?" Le cuento que eras un eterno estudiante y querías aprender todo cuanto pudieras y le gusta.
Aquí entre nos te diré que él ha sido mi mayor motor para sobreponerme a tu ausencia y seguir adelante, gracias a él pude volver a sonreír y disfrutar de la vida. Te amo mucho amor, y siempre te tengo presente. Muchos besitos hasta el cielo.

Qué hermoso y valiente este testimonio, Soñadora. Hay ausencias que no se llenan, pero sí se transforman, y tú lo cuentas con una delicadeza que conmueve. Ram, con su mirada limpia, ha encontrado su manera de comprender lo incomprensible, y en ese gesto inocente también te ha regalado fuerza para seguir adelante.
ResponderEliminarTu relato demuestra que el amor no termina: cambia de forma, se vuelve memoria viva, se hace motor, compañía y luz. Gracias por compartir este pedazo tan íntimo de tu historia. Nos recuerdas que incluso en la pérdida puede brotar una ternura que sostiene.
Un abrazo lleno de respeto y admiración.
Gracias por tus visitas Enrique y sobre todo por tu lectura que ve mas allá de las palabras y comprende siempre lo que quiero decir.
EliminarUn fuerte abrazo
Estoy emocionado, y no encuentro palabras. Espero, con inmenso respeto, que él pueda leer esta hermosa carta donde se encuentre. Un abrazo!
ResponderEliminarHola Gil, muchas gracias por tu visita y por tus palabras. También deseo que él pueda leer estas cartas que narran toda una vida compartida.
EliminarUn abrazo!
Ram es un sabio y un genio. Besos para el y para vos.
ResponderEliminarGracias querida Hada de las Rosas, un beso para ti!
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