Querido amor, hoy quedé realmente sorprendida ante un comentario de nuestro pequeño Ram. Las últimas semanas descubrió en mi celular un video tuyo que le enviaste jugando y haciendo muecas cuando él tenía poco mas de 2 años. Es muy gracioso ver las caras que pones cuando le hablas y él se muere de risa viéndote y pide verlo una y otra vez. Entonces quiere más detalles de cómo eras, qué hacías, cómo jugabas, etc.
Me preguntó si podía mandarte un audio, y le dije que si, que seguro de alguna manera lo escucharías. Y te envío un audio manifestando su alegría de haberte visto en video y diciéndote que él estaba bien, que vivía contento y que te agradecía el video que lo había hecho reír mucho. Le conté que a veces te escribo y me preguntó acerca de qué te escribo. Le dije que te escribo de los recuerdos que vienen a mi cabeza y también que te extraño mucho y me dijo:
"Oma, pobrecito Opa, no le digas esas cosas. Dile cosas bonitas, cuéntale cosas divertidas, dile que estás bien".
Nunca deja de sorprenderme su madurez, su sabiduría a su corta edad. Y tiene toda la razón. Te amo mucho y celebro el tiempo que compartimos y nuestro amor. Un gran beso!

increible como las nuevas generaciones acoplan la tecnologia con total naturalidad
ResponderEliminarHola J.C., las nuevas generaciones tienen un entendimiento amplio y natural.
EliminarSaludos
Cecilia, qué ternura y qué verdad en este recuerdo. A veces la vida nos habla a través de los más pequeños, con una lucidez que desarma. Ese consejo de Ram —decir cosas bonitas, contar lo bueno, celebrar lo vivido— es una lección de amor puro, sin dramatismos ni sombras. Tu texto abraza, honra y agradece, y eso lo vuelve aún más luminoso.
ResponderEliminarHola Enrique, ese consejo de Ram me desarmó y me encantó. Cuanta razón tienen los pequeños en su forma inocente y lúcida de mirar las cosas.
EliminarUn abrazo
Que tierno y sabio es el pequeño Ram :)
ResponderEliminarHola Carolina, Ram no deja de sorprenderme.
EliminarAbrazos