Querido amor, la semana pasada me reuní con una amiga que no veía hace muchos años. Hubo un tiempo en que tuvimos mucha cercanía con ella y su esposo, fuimos parejas amigas y nos reuníamos con frecuencia con ellos hasta que se mudaron y nos fuimos distanciando. Me encontré con ella de casualidad y quedamos de vernos para tomar un cafecito y ponernos al día de todo lo ocurrido en casi 30 años.
Ella, al igual que yo, enviudó hace pocos años. Me contó que ellos tuvieron muchos problemas de pareja a lo largo de los años y que se habían distanciado mucho con muchos sentimientos fuertes de por medio. Y ella ha quedado con bastantes recuerdos dolorosos del tiempo compartido, resentimientos, reproches, culpa, odio, etc. Y una brecha se instauró entre ellos y así continuó hasta el fin.
Al escucharla recordé que hubo un tiempo en que nosotros estuvimos así, tuvimos desacuerdos, resentimientos, dolor, reproches, decepción. En mi interior me dolían tus cambios de carácter, tu violencia verbal, tu posición machista y autoritaria. Y tuvimos tiempos de distanciamiento emocional, tiempos de convivencia tensa, en que el ambiente se sentía turbio. Pero aprendimos a ceder, a conciliar, a conversar, a perdonar, a cambiar, a valorar cada intento. Te esforzaste tanto en cambiar, en corregir, en mejorar a lo largo del tiempo que logramos recuperar la armonía, la cordialidad, el respeto, el amor prevaleció.
Y los últimos años compartidos borraron todo aquello que alguna vez nos distanció, acortó distancias, limó asperezas, y nos reconcilió. Agradezco mucho esos años de paz, de unión, que permitieron que al llegar tu momento de partir, pudieras hacerlo en paz, y que a mi vez, yo pudiera despedirte en paz, sin culpas, sin asuntos pendientes, y pueda ahora recordar lo bueno, lo mejor. Te amo mucho y te mando un beso grande.

:) Bella reconciliación. Besos y buen fin de semana.
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