Querido amor, hace algun tiempo que no te escribo. Han sucedido tantas cosas en las últimas semanas que el tiempo escaseaba, pero acá estoy, con novedades importantes para ti, para nosotros, para la familia.
Recuerdo que muchas veces me mencionaste tu preocupación por nuestro Artu, por estar solo. Anhelabas que encontrará con quien compartir su vida, y no fuera un solitario. Alguna vez se lo comentaste cuando venía de visita a Lima y él te decía que no te preocupes, que estaba bien así. Para tu tranquilidad te cuento que se acaba de casar y está radiante y feliz.
Viajamos con Vane y los chicos hasta Alemania para acompañarle en un momento tan especial para él y pasamos lindos días junto a él y su pareja. Ver el amor tan grande entre ellos, la cercanía, la complicidad, me llenaba de emoción. Estoy segura que serán felices.
El hubiera añorado tener tu bendición, yo le dije que sabía que tu prioridad era verle feliz, y que estaba segura que lo hubieras bendecido. La boda estuvo linda, hubo de todo, alegría, nostalgia, risas, lágrimas, abrazos, amistades, familia, amor. Bailamos, celebramos, brindamos, compartimos. Mi corazón sentía tu presencia con nosotros, hasta bailé contigo y nos sonreímos con complicidad.
Ahora, ya de regreso en casa, vuelvo a mis rutinas de antes, pero sintiendo la alegría que Artu ya no está solo, y encontró con quien compartir su vida.
Te amo mucho y te mando muchos besos.

Cecilia, qué carta tan llena de amor y de presencia: esa alegría por Artu, mezclada con la memoria viva de quien ya no está, conmueve de verdad. Gracias por compartir un momento tan luminoso para tu familia.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Cecilia.
Gracias querido Enrique, la vida sigue su curso, y de alguna manera su presencia aún nos acompaña.
EliminarUn gran abrazo
Seguro sonreiria al verlo tan feliz, estaria muy orgulloso de ver a su hijo comenzar esta nueva etapa. Un beso!
ResponderEliminarHola Carolina, pienso lo mismo, lo imagino sonriente y contento.
EliminarBesos